Se cierran etapas; aparecen nuevas. La vida renace solo para volver a morir, como ayer. Los nuevos preceptos que reemplazan a los viejos, perecen como aquellos. Todo empieza a tener un desenlace, pero se vuelve aun mas intrincado que el comienzo.
Una manera sencilla de ver la vida a la luz de mis ojos. No te prometo un viaje espiritual, solo un recorrido diferente de la rutina.
Se cierran etapas; aparecen nuevas. La vida renace solo para volver a morir, como ayer. Los nuevos preceptos que reemplazan a los viejos, perecen como aquellos. Todo empieza a tener un desenlace, pero se vuelve aun mas intrincado que el comienzo.
Al sabor reseco que me dejas en los labios, solo me animo a acompañarlo con algun que otro suspiro. A tu presencia, nunca esquiva, le rindo homenajes silentes y mios. Pues has venido a grabarme el vicio a fuego y yo he caido en tus sorbos, a veces arenosos. Solo algunos conocen el secreto que guardas en tu fina copa, pues el resto ha ido tras tu beso y ha vuelto adormecido. Alla ellos.
Otra vez te he visto aparecer en mi ventana y ya no te sorprendes al verme cabizbajo y taciturno. Ya es costumbre que te vea entonar de colores naranja el cielo y las estrellas. Pues otra vez el sueño me ha sido esquivo. Ya es hora que despierten los que pueden, ya es tiempo de desear el precipicio.
Esa intrinseca sensacion casi inexplicable, o no tanto. Esa que aparece cuando hemos hecho lo que debiamos, y nos viene a gratificar desde dentro. Se aparece como una sonrisa y persiste cual palmada en la espalda diciendonos al oido: "Muy bien hecho!".Y no me refiero a las loas ajenas, la de los demas, me refiero a la satisfaccion interna, la que nos hace sentir orgullosos de nosotros mismos como seres humanos. Esa, considero, es la mas impoluta muestra de nuestra moral. Porque no esta viciada, porque no proviene de una imposicion o de una actuacion, sino de un acto consciente, proviene de una realidad propia, aparece aun cuando nadie ha notado nuestro obrar.
La misma de aquel que salva vidas y no aparece en los medios; la misma de aquel que escribe sin esperar ser libro; la misma de aquel que investiga sin aspirar nunca a un Nobel; las mas divina (entiendase por divinidad) de las apreciaciones humanas, la que mas nos acerca a Dios y, quizas, la misma que experimento durante el septimo dia.